lunes, 23 de febrero de 2015

Godox Wistro AR 400 a prueba

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He estado haciendo un test de los que a mi me gustan con un flash anular portátil adaptándolo a mi trabajo. Por problemas de agenda lo he podido usar en 4/5 sesiones reales pero voy a contaros mi experiencia en ellas.


El flash tiene un aspecto robusto pero no aventuraría a maltratarlo, con las luces y todo el equipo siempre hay que tener mucho cuidado. Al tacto es más que aceptable y pensando que una batería extra cuesta poco y que una vez calzado en la cámara se puede manejar a mano sin problema me olvido del trípode.  Reviso la potencia y especificaciones y dice que tiene 400W, potencia más que suficiente y me froto las manos pensando en hacer retratos tipo Esquire. También pone que no permite más de 60 disparos seguidos a plena potencia para no recalentarse, cosa que veo que no es un problema, pues he superado esos disparos en dos sesiones y ni se ha parado a pensar. Pone que tiene unos 400 disparos por batería, cifra aproximada, los he superado en un par de sesiones y la batería no se ha acabado, además usando la iluminación led. ¡Ah y el tiempo de reciclaje le da sopas con ondas a los generadores autónomos que he usado! Rápido es poco.



  Lo use en una sesión con Tulsa para Rockdelux y este es el resultado.  Probé a sacarlo de la cámara y usarlo como luz de flash convencional.

 Lo saque en las fotos como un elemento más del retrato.







 Incluso lo utilice para encuadrar una imagen.



Me encontré con un pequeño problema. Por la fabricación del difusor hace que haya que ser muy escrupuloso para colocar la lente y que sobresalga lo suficiente para que la luz del flash no entre en la lente. Yo preferí jugar con ella y solarizar la imagen para sacarle partido a mi favor, el resultado me encantó.


                                                           

En otra sesión que realice para un proyecto propio me encontré con que podía usar los led como fuente de iluminación principal y con un resultado bueno. Los controles tanto del led como del flash son muy fáciles, intuitivos que es lo importante. Esta vez tabaje con Mucho a los que asalte en los camerinos de la sala El Sol de Madrid.

 Aquí si he usado el efecto Esquire todo lo que he querido e incluso he utilizado el flash como única fuente de iluminación. Este es el resultado.
Trabajé en un espacio pequeño donde no podría iluminar con esa calidad y poder moverme. La solución de una luz en la cámara es la mejor para el espacio y la calidad la buscada. Opté por fotografiar rápido, medir en un par de disparos y decidir como hacerlo en segundos. Hasta ahora había usado un ring flash en alguna ocasión pero sin trípode era pesadísimo e inmanejable, o casi. Además por mi forma de trabajar lo del trípode siempre me ha parecido un estorbo y una lentitud, así como los generadores. Cuando trabajas rápido lo que tarde en recargar un generador autónomo es una eternidad y no va con mi modo de disparar el flash.







Creo que en un futuro cercano lo incorporaré a mis producciones.

Pero se me pasa por alto lo primero que surgió al sacar el flash de la caja…. ¿A nadie se le ha ocurrido pensar que es necesaria una bolsa de transporte? Si se saca un flash con la intención de que sea lo más portable posible, alimentado por una batería pequeña, con un peso total de 1,4 kg, sin necesidad de cables de red lo mínimo es pensar que de alguna manera te lo vas a llevar. Lo que me interesa de este flash es cargar con él a todos lados, llevármelo a mitad de un bosque, a una localización perdida donde no pueda enchufar mis flashes de estudio. La primera en la frente. Si piensas moverte vete pensando en hacerte una bolsa a medida.

Conclusión buena- Calidad precio fantástico, peso, maniobrabilidad, resultado y expectativas cumplidas.

Equipo cedido por Foto 321 
Agradecimientos a Miren Iza (Tulsa) y a Mucho.

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